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En los tiempos más ancianos, los egipcios enterraban a los muertos directamente en la tierra.  En vista de que el clima del Egipto era, y sigue siendo, un ambiente muy árido, un cadáver podría haberse conservado muy bien si estuviera enterrado en un lugar particularmente arenoso o seco.  A menudo los cadáveres eran enterrados acurrucados en la posición fetal junto con unas cuantas ollas sencillas u otros bienes. 

Eventualmente los reyes o particulares ricos anhelaban algo mejor.  Para aquellos quienes podían comprarlas, los egipcios construyeron tumbas sencillas de ladrillo de lodo, llamadas mastabas.  “Mastaba” es una palabra moderna en árabe que significa “banco,” porque estas tumbas de hecho parecen bancos.  Estas casas para los muertos resultaron algo problemáticas.  Como el cadáver ya no estaba enterrado en la arena, no había nada para conservarlo naturalmente.  Cuando los miembros de la familia volvían a la tumba para honrar a sus antepasados, descubrían que los cadáveres habían descompuesto en los interiores relativamente fríos y húmedos de las mastabas de ladrillo de lodo.  Necesitaban alguna manera de preservar los restos de sus antepasados.

Los egipcios desarrollaron un procedimiento conocido como “momificación,” que era el proceso de secar y preparar el cadáver para asegurar la preservación.  Sin embargo, la práctica de momificación artificial no apareció completamente desarrollada de la noche a la mañana.  La momificación del principio rindió las momias que eran sencillamente un cadáver, quizás secado por el sol o con sal natrón y envuelto en lino.  Esta envoltura a veces era cubierta de yeso moldeado para parecer a la persona.  Acerca de la 4ª dinastía, o sea alrededor del tiempo de las pirámides, los embalsamadores empezaban a remover los órganos internos.  Costaba muchos años de ensayo y error antes de que el proceso llegara a la cima de calidad durante el Reino Nuevo.  La momificación era tan costosa que sólo el faraón, la familia real y los particulares ricos podían pagar por preservarse de esta manera.  A través de la historia del Egipto Antiguo, la gente común probablemente era enterrada en la arena de los cementerios regulares, ojalá para momificarse de forma natural por el clima seco.   

Para la realeza y los ricos, la momificación probablemente no fuera la parte más cara de su preparación para el más allá.  Las mastabas seguidamente crecieron en pirámides, las cuales condujeron a las tumbas de piedra cortada.  Dentro de estas casas de eternidad, los egipcios antiguos metían cualquier cosa que les pudiera resultar útil en el más allá.  Sin embargo, independientemente de que el entierro fuera sobre o debajo la tierra, eventualmente es probable que fuera robado.  Muy pocas tumbas quedaron intactas a través de los milenios.  Aquellas que sí, y que han sido recién excavadas proveen de una plétora de detalles acerca de las vidas, creencias, esperanzas y miedos de los egipcios antiguos.