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Para los egipcios antiguos, el mundo estaba lleno de espiritualidad y fuerzas poderosas.  Lo que no podían explicar científicamente, tal como la peste, lo pusieron a los pies de los dioses.  Si un miembro de la familia caía enfermo y los médicos no podían curarlo, la familia podía hacer ofrendas a los templos y suplicar a los dioses y diosas para una cura.  Una definición de “magia” que a menudo se utiliza es “intentar afectar el funcionamiento del mundo físico mediante los medios espirituales.”  De esta manera, la gente del Egipto podían tomar algo de control de su destino, haciendo ofrendas, rezando y esperando la ayuda en vez de sentándose ahí sin esperanza ante una situación preocupante. 

Una de los puntos interesantes acerca de esta multitud de dioses y diosas es el hecho de que a menudo compartían los atributos y papeles.  Isis, por ejemplo, era la Dueña de Magia, pero frecuentemente usaba el mismo tocado que su hermana, Hathor, la Dueña de Amor y Música.  Esto vinculaba a las dos.

No obstante, no es posible dibujar una línea aguda mientras identificamos los dioses y diosas.  En la opinión de ciertos egiptólogos, el entendimiento de los egipcios acerca de la religión era muy complejo, mucho más de lo que se daba a creer en el pasado.  Con todos los dioses y diosas de alguna manera relacionados entre sí, hay un mayor sentido del “divino” que un sentido de dioses y diosas individuas y caprichosas, tal como en Grecia.